REVISTA LOMBRIZ. En el marco del curso Manejo de uva de mesa para exportación, el gerente de desarrollo del grupo Silvestre, Carlos Huamán, abordó una propuesta amigable al ambiente centrada en el uso de pesticidas elaborados con otras plantas para combatir la creciente problemática de la cochinilla blanca en la vid, optando por un enfoque sostenible para afrontar este desafío.
La cochinilla blanca, un insecto que se alimenta de la savia de las plantas, puede causar pérdidas significativas en la producción, llegando a afectar hasta un 40% de la calidad de la fruta si no se controla adecuadamente. “La falta de un manejo efectivo puede traducirse en una notable disminución de la tasa fotosintética, lo que impacta directamente en los rendimientos”, explicó Huamán.
Para combatir esta plaga, Huamán promueve un enfoque bioquímico que combina el uso de productos químicos al inicio de la campaña y la aplicación de soluciones biológicas en las etapas finales del cultivo. “Nuestra meta es lograr una fruta libre de residuos, con un compromiso firme hacia la sostenibilidad”, afirmó el ingeniero. Entre las alternativas biológicas que presentó se encuentran extractos vegetales como el de ortiga y canela, los cuales actúan como repelentes y controladores naturales de la cochinilla.

Huamán detalló que la cochinilla blanca ataca principalmente durante la fase post cosecha, cuando las condiciones ambientales y la acumulación de azúcares hacen que las plantas sean más atractivas para el insecto. “Es crucial realizar un manejo intensivo en esta etapa y durante la floración, utilizando productos sistémicos que se aplican a través del riego”, señaló.
Los productos a base de ortiga y canela, no solo son eficaces, sino que también están diseñados para ser biodegradables y cero residuos. “Esto significa que no dejarán trazas en la fruta, asegurando así su calidad para el mercado”, explicó Huamán, enfatizando la importancia de utilizar alternativas que protejan tanto la salud del consumidor como la del medio ambiente.
Además, el ingeniero instó a los agricultores a adoptar un manejo integrado de plagas, que incluya prácticas culturales y biológicas, así como el uso prudente de productos químicos. “Es vital que los agricultores sean conscientes de lo que utilizan y de las implicaciones de sus decisiones”, agregó.
El rol del Estado también fue un tema relevante. Huamán destacó la necesidad de más capacitación y apoyo a los agricultores para que puedan implementar prácticas agrícolas sostenibles. “Es fundamental que el Estado colabore junto a las empresas dedicadas a la investigación y capacitación, para que se pueda avanzar hacia una viticultura más responsable y productiva”, concluyó.


