Jorge Rodríguez – Revista Lombriz. El Perú, tras consolidar su liderazgo en agroexportación con productos como arándano, uva y cacao, enfrenta el reto de diversificar su oferta hacia mercados con mayor demanda y valor.
En este contexto, los frutos secos—incluyendo almendras, nueces, pistachos y anacardos—emergen como una oportunidad estratégica, ya que su mercado mundial alcanzó los US$66 mil millones en 2024 y proyecta crecer a US$112 mil millones para 2033, con una tasa promedio anual del 5.48%, según análisis de Fresh Fruit.
Este crecimiento responde a la creciente preferencia global por alimentos saludables, donde los frutos secos destacan por sus beneficios nutricionales y su versatilidad en productos derivados como leches vegetales, barras energéticas y snacks.
Sin embargo, la oferta global está condicionada por desafíos climáticos, especialmente en regiones con sistemas productivos menos tecnificados.
Actualmente, el Perú apenas incursionó en este mercado y solo registra exportaciones significativas en nuez de Brasil, por aproximadamente US$40 millones, pese a contar con regiones con condiciones agroclimáticas similares a California (Piura e Ica), líder mundial en producción, donde se aplica riego tecnificado y alta mecanización.
Estados Unidos domina la exportación de almendras (US$ 4,8 millones), combinando grandes cultivos mecanizados con riego por goteo eficiente. Australia y España presentan modelos distintos, este último basado en cooperativas familiares.
En cuanto a anacardos, Vietnam y Costa de Marfil lideran la producción, resaltando la importancia de las agroindustrias que agrupan pequeños agricultores.
El mercado de pistachos, con exportaciones globales superiores a US$4.400 millones, también ofrece un nicho en expansión, con producción principal en EE.UU. e Irán, y alta demanda en China.
Perú tiene la capacidad para crecer en este rubro, apalancándose en su experiencia exportadora, tecnología de riego y relaciones comerciales consolidadas. El desarrollo integral de la cadena productiva de frutos secos podría diversificar su portafolio exportador, contribuyendo a la economía nacional y mitigando riesgos asociados a la concentración en pocos productos.
El análisis de Fresh Fruit destaca la urgencia de mejorar infraestructura, acceso a material genético competitivo y esquemas de producción industrializada para que el Perú pueda capturar una participación significativa en uno de los segmentos agroexportadores de mayor crecimiento mundial.



