Jorge Rodríguez – Revista Lombriz. En el corazón productivo de Arequipa, la irrigación de Majes enfrenta una crisis sanitaria que amenaza su legado ganadero: un brote de brucelosis bovina que ha inmovilizado a más de 300 vacas lecheras y desata tensiones entre productores y autoridades.
La Asociación de Ganaderos Lecheros de Majes (AGAL MAJES), liderada por Óscar Vilca, emitió un comunicado el 25 de noviembre exigiendo al Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) autorizar la vacunación masiva, denunciando como insuficiente la estrategia oficial de aislamiento y sacrificio sanitario.
SENASA RESPONDE
Waldo Cornejo Cáceres, representante de SENASA Arequipa, ratificó que no se vacunará, priorizando cuarentenas y eliminación de focos para preservar el estatus de zona libre en provincias como Arequipa, Castilla, Condesuyos e Islay desde 2022.
La brucelosis, causada por bacterias del género Brucella, es una zoonosis altamente contagiosa que salta de animales a humanos vía leche o queso no pasteurizado, carne mal cocida o contacto directo con fluidos infectados.
En personas, genera fiebre ondulante, sudores nocturnos, dolores articulares intensos y fatiga crónica, exigiendo antibióticos prolongados para su cura. En bovinos, provoca abortos masivos, mastitis y esterilidad, con riesgos elevados para trabajadores rurales y consumidores de quesos artesanales típicos de Majes.
El brote, detectado en establos de la Irrigación Majes-Caylloma, afectó animales registrados en plantas formales como Gloria y Laive, representando un pequeño porcentaje del hato total, pero dejando expuesto el vasto sector informal que abastece queserías locales.
En 2025, SENASA informó que realizó 63 mil pruebas en leche, identificando 9 establos positivos entre enero y septiembre, aplicando cercos sanitarios y sacrificios en el camal de La Colina, con incineración de vísceras y venta controlada de carne.
Una mesa técnica con AGALEP, AGAL MAJES, MDM, AUTODEMA, SENASA y la Agencia Agraria coordina intervenciones en ferias y movilizaciones, pero Vilca critica la «lentitud oficial» ante un ganado informal incontrolado.

IMPACTO ECONÓMICO
Majes, polo lácteo que sustenta millas de familias y exportaciones, ve peligrar su economía por este foco infeccioso. La pérdida de 300 vacas productoras implica una merma inmediata en leche diaria —estimada en varios litros— y abortos que reducen el reemplazo ganadero, con costos por animal sacrificado superando los S/ 5,000 en valor patrimonial y oportunidad.
Estudios regionales calculan pérdidas de hasta US$ 11.000 por cada 1.000 cabezas afectadas, incluyendo tratamientos, cuarentenas y caída en ventas por desconfianza del consumidor.
La amenaza a la certificación «libre de brucelosis» —clave para mercados premium y quesos arequipeños— podría cerrar puertas a exportaciones, afectando la cadena láctea que genera millones en ingresos anuales para Arequipa, razón por la cual no se pueden bajar los brazos en esta lucha.
ESTRATEGIA INTEGRAL
Frente a la disconformidad ganadera, SENASA exhorta a muestras voluntarias y compra de animales certificados, reforzando la mesa técnica para fiscalizar artesanales.
Expertos del Colegio Médico Veterinario de Arequipa urgen bioseguridad: pasteurización obligatoria, cocción adecuada y equipos protectores para contener la zoonosis.
La tensión revela la fragilidad de un sistema que, pese a avances, choca con realidades locales. Majes clama por vacunación complementaria —autorizada en protocolos previos— para blindar su futuro productivo sin sacrificar más patrimonio.
En este pulso entre salud pública y economía, el valle espera respuestas urgentes que equilibren el control y la viabilidad.



