REVISTA LOMBRIZ. El Proyecto Especial de Desarrollo del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Provraem) promoviendo la diversificación agrícola en la región Cusco entregó 5 900 plantones de maracuyá a las comunidades nativas de Sampantuari, Cashiruvine y Pomoreni, ubicadas en el distrito de Kimbiri, provincia de La Convención. Cusco, actividad que es parte del proyecto Agricultura Familiar en Comunidades Nativas, cuyo objetivo es promover una mayor variedad de cultivos y mejorar la seguridad alimentaria en estas comunidades.

La ceremonia de entrega se llevó a cabo en un ambiente festivo, donde los líderes comunitarios expresaron su agradecimiento al Provraem por el apoyo recibido. Los jefes de las comunidades beneficiarias resaltaron cómo este apoyo fortalece sus capacidades en la agricultura familiar y promueve la diversificación productiva. L

a presencia del director de Reconversión Productiva, Ismael Oscco Sihui, quien representó al director ejecutivo del Provraem, Rogelio Huamaní Carbajal, subrayó la importancia de esta entrega.

Oscco enfatizó que «el desarrollo agrícola es fundamental para el bienestar de las comunidades del Vraem», destacando que iniciativas como esta permiten a las familias integrarse a mercados más amplios, lo que mejora tanto la seguridad alimentaria como la calidad de vida. Este enfoque no solo busca aumentar la producción local, sino también garantizar que los agricultores tengan acceso a mejores oportunidades económicas.

El proyecto Agricultura Familiar tiene como meta ambiciosa producir 284.8 millones de plantones de diversas especies frutales, agroindustriales y forestales que beneficiarán a comunidades Asháninkas, Machiguengas y Notmachiguengas del Vraem.

En los próximos tres años, se implementarán además galpones demostrativos para la crianza de animales menores, módulos apícolas y parcelas para la producción de alimentos para aves, así como proyectos de horticultura y forraje para cuyes.

ECONOMÍA LOCAL. La entrega de los plantones tiene el potencial de impactar positivamente la economía local de varias maneras.

DIVERSIFICACIÓN. La introducción del maracuyá como un nuevo cultivo permitirá a los agricultores diversificar su producción. Esto no solo reduce la dependencia de cultivos tradicionales, que pueden estar sujetos a fluctuaciones de precios y demanda, sino que también mejora la resiliencia económica de las comunidades.

INGRESOS. El maracuyá es un fruto con alta demanda en los mercados locales y nacionales. Al cultivar este producto, los agricultores pueden acceder a mejores precios y, por ende, aumentar sus ingresos.

MEJORA. Con la diversificación y el aumento en la producción agrícola, las comunidades pueden mejorar su seguridad alimentaria. La producción de maracuyá no solo proporciona un ingreso adicional, sino que también puede ser consumido localmente, contribuyendo a una dieta más variada y nutritiva.

MERCADOS: A medida que los agricultores se familiaricen con el cultivo del maracuyá, tendrán la oportunidad de acceder a nuevos mercados. Esto puede incluir la venta directa a consumidores o la participación en ferias agrícolas, lo que les permitirá obtener mejores precios por sus productos.

FORTALECIMIENTO. La implementación del proyecto Agricultura Familiar en Comunidades Nativas también incluye capacitación y asistencia técnica para los agricultores. Esto no solo les permitirá cultivar maracuyá con éxito, sino que también fortalecerá sus habilidades en otras áreas agrícolas, promoviendo un desarrollo sostenible a largo plazo. (Fotos: PROVRAEM/Difusión.)