Fines de noviembre 2017, pide ser recibido en Correo Arequipa el congresista Justiniano Apaza para comunicar “Cobra decidió paralizar los trabajos de Majes Siguas II y sin motivo alguno”. Y como viejo político agrega “director nos fregamos y hay que denunciar esto” La información se corroboró y publicó, la misma que después trató de ser desvirtuada por la entonces primera autoridad regional, que atinó a comunicar que “se trata de una medida transitoria de la concesionaria ante las fuertes lluvias que caen en la zona y la tuneladora “Gobernadora” hacía su trabajo en situación de riesgo”.

Explicación graciosa, si sabemos que este equipo de alta tecnología y traído desde China (con tecnología alemana) es uno de los más modernos y operan en peores condiciones climáticas y terrenos peligrosos. Desde ese momento, por intuición periodística, se nos advertía que volvía la maldición sobre Majes Siguas II, proyecto que por momentos llenó de gloria a Daniel Vera Ballón, Juan Manuel Guillé, Yamila Osorio, Elmer Cáceres, Kimmerlee Gutiérrez y Rohel Sánchez (*), pero que también llevó a cada uno de ellos caer en “desgracia” por los problemas que rondaron desde que se puso en marcha. En estos momentos se desconoce y menos uno se atreve decir cuándo se resolverá el entrampamiento por estar en arbitraje internacional, proceso que por lo general demora no menos de 18 meses o quizás no tendremos los años suficientes para informarnos del fallo.

Para algunos es “la mejor salida” y para otros “las cosas no pintan bien para Perú”, habrá que esperar.

Después de ese negro noviembre 2017, y cuando la suerte estaba echada, uno advertía lo que venía y cuáles realmente eran las intenciones de la concesionaria. El cuento de la adenda 13, que por años se discutió, fue simple engaña muchachos, tan igual la decisión de la empresa de enviar a sus delegados a mesas de diálogo promovidas desde la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa (CCIA) durante los últimos meses y buscar conciliar con el Gobierno Regional, donde ponían caritas sonrientes para ganar tiempo, pues la estrategia –considero- la tenían definida desde el primer momento en que paralizaron las obras.

Como era de esperarse, ahora eruditos y “técnicos” echan barro culpando y calificando de fracaso al Gobierno Regional, por transferir la administración de Majes Siguas II al Ejecutivo, o que el Midagri tenga responsabilidad, comentarios que los pintan como Pilatos, lavándose las manos de un proyecto que el 2017 recibió una dosis de ántrax (pese a existir vacuna), que poco a poco debilitó y minó el contrato, incluso permitiendo que la concesionaria ponga sus condiciones y modifique lo firmado.

Es cierto, aquí hay responsabilidad del GRA (con Autodema a la cabeza), que incumplió con parte del contrato y las famosas hojas de ruta –lo peor- quedaron en simples compromisos por tanto experimento en designar gente inexperta en cargos ejecutivos-técnicos que requerían de profesionales. La historia los tendrá (o desaparecerá) como parte de este fracaso.

No olvidemos que desde el 2017 pasaron por Palacio de Gobierno: 6 presidentes; por el GRA: 4 gobernadores; por el Midagri más de 30 ministros y por Autodema (agencia de empleos de las gestiones de turno) uno ya no se sabe quiénes estuvieron en el cargo y llegaron a calentar el asiento, pero si algo puede recordarse de ellos es la común verborrea e ilusión “vamos a destrabar Majes Siguas II”.

Seguirán los dimes y diretes sobre lo que pasa con el proyecto, sin embargo, lo mejor es acopiar pruebas, elementos, instrumentos, documentos y todo aquello que ayude a desbaratar este arbitraje y no confirmar lo que en son de broma decían expositores en reciente foro sobre energía, que pedían reglas claras y estabilidad jurídica en contratos: “Perú es campeón perdiendo estos procesos”. El objetivo, es reunir documentos que ayuden a conocer el destino de los 162 millones de dólares entregados a la concesionaria, desde que se hizo cargo del proyecto para los trabajos, pero parece no hay reporte del avance o logros registrados.

Si tanto la jodieron, al menos salgamos de este arbitraje y cuyo monto reclamado por Cobra asciende a cerca de US$ 460 millones, cifra que no es broma. Apostemos en desbaratar este mastodóntico abuso y empujar para hacer realidad el proyecto esperado durante años por los arequipeños, quienes aspiran el desarrollo agroindustrial y beneficie a las nuevas generaciones, pues como van las cosas parece que nuestra generación, que pasa los 50, difícil sea testigo de ello que esas 38 mil hectáreas de terrenos seco se vuelvan verdes.

Ojalá esté equivocado.

Basta de hacernos tontos en este país donde los pendejos (***) son quienes se salen con la suya a costa de la buena fe de la mayoría.

(*) https://elbuho.pe/2024/02/majes-siguas-ii-el-fracaso-final-de-un-proyecto-que-cada-gestion-regional-prometio-destrabar/

(**) El tiempo que dura un proceso de arbitraje internacional en el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias) depende de varias circunstancias, como las reglas de arbitraje vigentes en el momento en que las partes dan su consentimiento al arbitraje, y si las partes llegan a un acuerdo sobre el tipo de tribunal. Dentro de los 21 días siguientes a lo que suceda de último, sea: la constitución del Tribunal; o. la fecha en la que la parte que propone la recusación tuvo conocimiento o debería haber adquirido conocimiento de los hechos en los que se funda la propuesta.

(***) Erick Pozo Buleje escribe en El pendejo y el capitalismo…. “El pendejo entendido como el que la sabe hacer… El primer elemento que define al pendejo es la transgresión de normas legales o sociales.”