Por Ing. Jorge Rodríguez Rodríguez
Presidente de Grupo Gloria
No sólo hablo como persona, sino también como alguien comprometido a aportar su experiencia y visión de país en beneficio de la comunidad universitaria. Por ello, asumo con humildad y gratitud la responsabilidad de ser un embajador institucional y un mentor para la juventud, estudiándola y motivando a convertirse en una fuerza pensante y productiva que contribuya al futuro que todos deseamos para nuestro país. La universidad no es solo un espacio académico, sino el principal motor de formación de talento.
Su relación con el desarrollo social es evidente, pues impulsa la investigación, la innovación y la adquisición de nuevos conocimientos. En las aulas universitarias se estimula el pensamiento crítico de manera que favorece el desarrollo humano, enfrentando sistemas arcaicos y propuestas autoritarias que suelen surgir en ausencia de conocimiento. Las sociedades con universidades e instituciones tecnológicas y académicas sólidas evidencian un impacto positivo en el bienestar de sus ciudadanos, reflejado en el crecimiento del PBI per cápita, una mejora sustancial en empleabilidad, aumento del poder adquisitivo, desarrollo tecnológico y mayores índices educativos, aspectos clave para sostener industrias con valor agregado capaces de competir a nivel global.
En la economía del conocimiento, las universidades desempeñan un papel estratégico. Además de la investigación científica, transforman ideas en emprendimientos, productos y procesos que potencian el desarrollo industrial y ofrecen al Estado un impulso para promover la innovación, diversificación productiva y atraer inversión. En suma, son pilares fundamentales para fortalecer el ecosistema regional. Como profesional formado en ingeniería y con amplia experiencia en la industria, doy testimonio del valor incalculable que tiene el binomio universidad-empresa, es decir, conocimiento y desarrollo industrial.
Estas dos fuerzas constituyen la columna vertebral del desarrollo social y económico, beneficiando a toda la población. En la universidad se forma el talento indispensable para que empresas e industrias crezcan sostenidamente. A través de dicha alianza, la investigación, la innovación y la transferencia tecnológica convierten el conocimiento en prosperidad real. Además, esta vinculación fortalece las libertades ciudadanas y el Estado de Derecho, reduce las desigualdades y promueve el desarrollo humano, pues las oportunidades y el bienestar sostienen la democracia.
La historia demuestra que el desarrollo industrial, más allá de las cifras económicas, transforma la calidad de vida, la salud, la equidad y la cohesión social. Sin embargo, los desafíos son complejos y crecientes, y muchas empresas, especialmente en sectores industriales y tecnológicos, tienen dificultades para encontrar profesionales preparados para ello.
Por ello, para sostener la industrialización y su impacto positivo, es imprescindible que la academia forme profesionales en Múltiples disciplinas —desde ingeniería y mecatrónica hasta bioquímica, logística, sostenibilidad y medioambiente— y técnicos especializados en control de calidad, automatización, mantenimiento industrial y tecnologías verdes. Asimismo, se deben impulsar proyectos de investigación aplicada y programas de educación dual que integren prácticas empresariales y vinculación curricular para responder a las necesidades reales del sector. Se requieren además alianzas público-privadas y marcos compartidos de carrera entre academia, industria y sector público, para orientar demandas, generar prácticas y tesis conjuntas.
Estas aspiraciones no deben relegarse ante la multiplicidad de tareas y desafíos que la academia y la empresa enfrentan conjuntamente para impulsar el desarrollo industrial y sus beneficios. Con satisfacción, formó un equipo que ha permitido avanzar de una industria extractiva a una transformadora, produciendo productos de alta calidad, eficientes y sostenibles, y contribuyendo a mejorar la infraestructura del país.
La construcción de carreteras, puentes y calles ha mejorado la conectividad y la calidad de vida, mientras que la industria ha ayudado a reducir desigualdades regionales, promoviendo un desarrollo más integrado y equitativo. En 2024, Perú experimentó un crecimiento récord del 22% en exportaciones agrícolas, proyectándose que en 25 años superará al sector minero en valor.
Sin embargo, existe una grave paradoja: cerca de 17 millones de peruanos (51% de la población) enfrentan inseguridad alimentaria. Entre menores de tres años, el 43% sufre anemia crónica y el 12% desnutrición. Esto revela que el desafío no es solo producir más alimentos, sino garantizar su accesibilidad, calidad y sostenibilidad nutricional para todos. Demandamos que el Estado asuma su responsabilidad, mientras la empresa y la academia mantienen un rol activo y sensato.
En nuestras empresas alimentarias aplicamos principios científicos, desde microbiología a ingeniería industrial, para crear productos seguros, nutritivos y competitivos. Optimizamos procesos con valor agregado y enfoque ecológico, promoviendo sistemas de aseguramiento de calidad que superan las exigencias legales nacionales. Innovamos con responsabilidad para ofrecer productos accesibles que satisfagan las necesidades de la población.
Cuando universidades y empresas trabajan juntas formando profesionales capacitados y generando oportunidades, el resultado es una fuerza laboral capaz de diseñar procesos innovadores que mejoran productividad y calidad, ayudando a combatir la inseguridad alimentaria.
Nuestros profesionales aplican la mejora continua mediante ciclos como PHDA (Planificar, Hacer, Verificar, Actuar) y herramientas como SkySEN, TPM, Lean Manufacturing y tecnologías Industria 4.0, incluyendo inteligencia artificial.
Estimados amigos, no hay duda: la industria y la universidad enfrentan grandes desafíos. Por eso, asumo este nombramiento no como una meta, sino como un compromiso renovado con la educación, la formación profesional, la generación de conocimiento, el empleo y el desarrollo productivo que dignifica y enaltece al ser humano.
Muchas gracias por permitirme compartir este humilde mensaje de un arequipeño que ha hecho del estudio y el trabajo su bandera.
(*) Presidente del Directorio del Grupo Gloria, resumen de su discurso al ser incorporado Profesor Honorario de la Universidad Católica de Santa María e instaurarse Cátedra Santa María Ing. Jorge Rodríguez Rodríguez.



